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 Solteros por convicción, la caída del matrimonio
08 de febrero de 2012 18:44 actualizado el 09 de febrero de 2012 a las 18:31

 Foto: Getty Images / Terra Networks México S.A. de C.V.


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Mario Avilés Brun

Marta Laris está divorciada desde hace ya unos cuantos años, y además de los problemas que vivió durante su relación, dice ya no creer en el matrimonio. Para ella esta unión está sustentada en la fidelidad y la fidelidad no existe. Sólo existe la lealtad. Luego de su experiencia aconseja que hay que pensarlo más de dos veces antes de tomar esta decisión. Y parece que las nuevas generaciones así lo han hecho.

En los últimos años se ha hecho notorio en varios países la inclinación de la jóvenes a permanecer solteros durante más años y pensar de forma premeditada antes de tomar la decisión del matrimonio. México no es la excepción a esta realidad. La población ha ido adoptando esta tendencia prolongando así su soltería en beneficio de objetivos individuales y profesionales.

 Las cifras no mienten y los cambios en la sociedad mexicana desde hace unas décadas son evidentes. Según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), desde 1970 hasta el 2010, los matrimonios celebrados en la población mayor de 12 años disminuyeron de 40% a 35%. Sinaí Banda, psicólogo del Círculo Psicoanalítico Mexicano, dice que esta situación es consecuencia del estilo de vida actual y obedece a la inseguridad de las personas con respecto a su vida laboral. Ellos, de forma racional, esperan a tener estabilidad económica antes de casarse. “Es difícil que una persona tenga el mismo trabajo toda su vida. Ahora cambiamos de trabajo 2 o 5 veces en un período de 3 años, y el resultado es una mayor incertidumbre”, afirma el experto.

Todo lo anterior se ve reflejado en la forma en que viven los jóvenes mexicanos, y cómo ha llegado a estructurarse un sistema con pautas establecidas. Hoy es primero estudiar, tener una carrera profesional, un buen trabajo y luego pensar en la vida de pareja. Es más, si antes eran los hombres quienes tenían su vida de soltero, hoy las mujeres también han optado por la independencia, siendo ellas las que prefieren mantenerse solteras.   

Esta tendencia también se viene desarrollando con fuerza en el mundo occidental. Por ejemplo, en España en 2005 se celebraron 216,149 matrimonios, mientras que en 2010 fueron 167,395, una disminución de 22%. En Francia en 2001 fueron 295,882 y en 2010 descendió a 249,000, un 15% del total. Por último en Italia el 2002 fueron 270,013 uniones nupciales, mientras que en 2010 fueron 217.076, es decir los matrimonios bajaron 20% en 8 años. “En países europeos existe una tendencia a buscar los objetivos personales en primera instancia y en segundo momento establecer una familia. En México sucede algo similar, sobre todo en las ciudades grandes, donde es más complicado conseguir una casa, tener un trabajo estable, y en donde hay más competencia. Los jóvenes de alrededor de 30 años, establecen relaciones con responsabilidades compartidas. Con un sueldo pagan la renta, y con el otro la manutención”, agrega el especialista.

La tendencia a postergar el matrimonio en Ciudad de México es evidente. Los datos avalan la opinión de Banda. Según las últimas cifras al respecto, entregadas por el INEGI en 2009, en promedio los hombres defeños van al altar a los 32 años y las mujeres a los 29. En ambos casos por encima de la media nacional de 29 y 26 respectivamente.

Y de esta moda, son varios quienes sacan provechos. En varios países las inmobiliarias han puesto de moda los departamentos de solteros, que están orientados a jóvenes profesionales. La industria del turismo no se queda atrás, los hoteles para solteros ya proliferan en los destinos  más visitados del mundo.

Mientras los matrimonios van disminuyendo, los divorcios y separaciones han aumentado en el país. En 1980 la tasa de rupturas era de 4.4 por cada 100 matrimonios, en 1990 ascendió a 7.2, en el 2000 a 7.4, pero en la última década se duplicó la cifra, llegando en 2009 a 15.1. Según la psicóloga y profesora de la Universidad Latinoamericana Raquel Ladrón de Guevara, esto tiene que ver con la religión. “Los divorcios se han vuelto algo más simple, más común, porque ha desaparecido el argumento religioso, y sólo queda el argumento social, que es más negociable. Las personas pueden decidir disolver el convenio civil, lo que es algo mucho más contractual en vez que un compromiso emocional.”, explica la experta.

Así, parece que cada vez nos acercamos más a lo que ya vaticinaba el filósofo Martin Heidegger, una sociedad que obedece a un pensar calculador por sobre un pensar racional o emocional.

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Solteros por convicción, la caída del matrimonio

Solteros por convicción, la caída del matrimonio