Olivia Medina, la mexicana experta en el arte del té.
"La gastronomía me gustó desde niña, pero en 1984 no había muchos lugares para estudiarla. Estuve en el ESDAI (Escuela de Administración de Instituciones) y después trabajé en comedores ejecutivos, donde descubrí que había la necesidad de contar con té.
"En el comedor de banqueros, muchos de los comensales querían un buen té porque no podían tomar café. Se necesitaba algo más allá del típico té de manzanilla, pero en México se encontraba muy poca variedad", recuerda Medina.
En 1995, al conocer a la familia de su esposo Magnus en Suecia, le maravilló el concepto de una casa de té con aromas, texturas y colores por descubrir. Aunque la idea de traer esto a México sonaba descabellada, apostó por ella.
"Cuando llegó el té, quería ver cómo presentarlo. Ya que mi esposo es ebanista, diseñó un estuche. Tampoco había accesorios de té en México, porque todos estábamos acostumbrados a la bolsita de té", menciona sobre los primeros retos que enfrentó.
Comedores ejecutivos, restaurantes de lujo y posteriormente cafeterías formaron eslabones de compradores, pero Medina sentía que le faltaba capacitarse y certificarse en materia de infusiones de diferentes tipos, y sobre todo en tés.
"Fui a seminarios y expos internacionales, y llegué a exponer. Sin embargo, me intrigaba mucho el proceso de producción. Había muchas contradicciones entre los expertos y los libros, por lo que decidí viajar y visitar regiones de té chinas, como Wu Yi (dentro de Fujian), Yunan y Long Jing (en Zhejiang), así como algunas en Japón.
"Tomé un curso con un tea master japonés, ganador de una competencia en 2002. Obtuve mi certificación en el Specialty Tea Institute, parte de la Tea Association of USA, en 2008", comenta la directora de Euro Té.
Pronto le llegó la propuesta de hacer un libro. Pero por viajes, cursos a sommeliers y limitantes de tiempo, el proyecto se convirtió en realidad un año y medio después. Salió a la luz en mayo de este año, bajo el título El Fascinante Mundo del Té.
"Casi, casi tenía el libro hecho desde un principio, gracias a un curso que impartía. Mis alumnos me ayudaron con las fichas de los tés y su opinión quedaba plasmada.
"También me interesaba romper con el paradigma de que el té sólo es para acompañar postres. Lo que sigue es escribir un libro de platillos (dulces o salados) y bebidas con té", anuncia la especialista.
La llegada de franquicias de empresas enfocadas al té y otras infusiones, aunque sean competencia, le parece favorable, pues ayudan a difundir conocimiento sobre estas bebidas y sus diferencias.
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