Gastronomía

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15 de mayo de 2013 • 18:50

Copas de vino: cómo saber cuál es la indicada

Espumosos, rosados, blancos y tintos, cada uno de estos vinos se sirve en copas diferentes para que su sabor sea mejor apreciado

Foto: Thinkstock.com
 

Para que un vino pueda ser apreciado en su justo valor es necesario que sea escanciado en la copa adecuada. Ya sea rosado, tinto o blanco la oferta de copas es amplia en el meracdo e incluso las hay por tipos de uva, copas para Cabernet Sauvignon, Riesling, Merlot, entre otras.

Para poder elegir adecuadamente, el Club de Vino Vinarmoni comparte con nosotros una serie de recomendaciones, a manera de guía, para saber cómo utilizar las copas para servir vino y ser la sensación en tus eventos especiales.

Características esenciales de las copas

- Observa muy bien que el diámetro de la parte superior de la copa disminuya, de esta manera, el vino podrá desplegar su aroma sin problemas.

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- Busca copas de cristal liso y transparente para que puedas apreciar el cuerpo y el color.  Prefiere las de cristal ligero.

- El pie de la copa debe ser lo suficientemente largo para que puedas sostenerlo y, así, no transmitir tu calor a la bebida.

- Cada tipo de vino tiene características muy particulares y, al servirlo, queremos que las conserve; de ahí que las copas que elijamos deben adecuarse al cuerpo y aroma de la bebida en cuestión.

Una copa para cada vino

Vinos espumosos y champagne. Para estos tipo de vinos, la copa ideal es aquella estrecha y alargada, con un aumento de anchura sutil hacia la boca. Esta forma facilita la ascensión de las burbujas y contribuye a que permanezcan intactas por más tiempo, asegurando un mejor sabor y aroma.

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Vinos blancos y rosados. La copa debe tener una base más amplia y no necesita ser alta. La amplitud de su boca tiene la finalidad de lograr que los aromas se expandan lo suficiente y de dirigir la bebida al centro de la lengua. Esto resaltará la acidez del vino y sus notas frutales. Se debe servir a una temperatura de 6º C.

El vino blanco también puede servirse en la copa Chardonnay, que cuenta con la boca más cerrada y potencia los sabores frutales del vino.

También en la conocida Copa Tulipa, como su nombre lo indica, con forma de tulipán o ligeramente acampanada. Reduce los sabores ácidos y es ideal para el vino blanco joven y liviano.

Vino tinto. Elige una copa con forma de globo o cónica, ya que de esta forma permites que el vino "respire" y libere con mayor con mayor facilidad su aroma y sabor. Se sirve hasta llenar un tercio de la copa.

La copa Borgoña es de gran volumen, permite que el vino tinto se oxigene lo suficiente, destaca los sabores frutales y reduce los ácidos.

La copa Burdeos, por su parte, es amplia y alta y permite que el vino tinto se oxigene bien. Su apertura es lo suficientemente grande, de aproximadamente 6 centímetros de diámetro, para facilitar que la nariz perciba su aroma.

Vinos dulces. La copa de jerez es ideal por su tamaño pequeño y pie corto. Se sirve a 2/3 de su capacidad.

Recuerda que los detalles en la forma de la copa son importantes para disfrutar a plenitud el vino, pero también lo es el material: no es lo mismo vidrio que cristal. Para distinguirlo, basta con tocarlo un poco: el cristal tiene un timbre más agudo y el vidrio suena más apagado.

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