Amor y Sexo

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16 de febrero de 2012 • 18:20

Perder la identidad por tu pareja, ¿te ha pasado?

Generalmente esta problemática se produce porque uno de los miembros de la pareja tiene un perfil imaginario preconcebido de antemano.
Foto: Getty Images
 

Ciudad de México, México.- Algunas rupturas de pareja se producen porque uno de los miembros de la pareja no está a la altura de lo que el otro está buscando. El problema no es que esta persona no esté a la altura. Es cómo es y no podemos hacer nada, cada uno tiene su forma de ser.

Generalmente esta problemática se produce porque uno de los miembros de la pareja tiene un perfil imaginario preconcebido de antemano el cuál debe encontrar. Con lo cual, cuando la persona elegida no cumple el perfil, deja de interesar y se busca a otra.

A menudo este perfil que se busca es un modelo de la pareja de los padres o todo lo contrario, no se parece en nada a la relación de sus padres. Así, cuando una pareja empieza a salir y uno le pide al otro que cumpla unas características muy concretas que él cree que son las más adecuadas, la otra parte de la pareja se encuentra en un callejón sin salida.

No puede dejar su identidad para gustar a la otra persona y si lo hace habrá cometido un error del cual se arrepentirá.

Los trastornos que ocasionan este tipo de relaciones se enumeran a continuación:

- Pérdida de la autoestima y de la confianza (si la pareja sucumbe a lo que el otro espera de él).

- Discusiones continuas y presión emocional (se está esperando continuamente la recriminación por no haber hecho esto o lo otro).

- Ansiedad por no conseguir que la pareja funcione (por parte del cónyuge que impone su ley).

- Imposibilidad de conseguir el modelo propuesto e insistencia por conseguirlo (insatisfacción porque las cosas no salen como yo quiero).

¿Dónde queda el amor y el valor que le doy a mi pareja? Si se parece a mi padre le quiero, sino no.

Nunca tiro la toalla porque esta relación va a ser la definitiva: genera cansancio y una lucha con un solo guerrero (tú mismo). Además la batalla está perdida de antemano. Mi pareja es como es y tendré que aceptarla si realmente la quiero, no podré moldearla a mi manera.

Afán obsesivo por buscar en mi pareja algún rasgo que le identifique con el padre o madre al cual no quiero que se parezca. A la pareja le resulta ofensivo esta inquisición en la que se haya inmerso y cortará la relación tarde o temprano.

En este tipo de parejas existe una guerra continua entre un luchador que quiere conseguir un objetivo, (una pareja perfecta) y un vencido que nunca conseguirá estar a la altura. Se suelen mantener durante mucho tiempo porque en los periodos en los que no hay conflictos se entienden bastante bien y se demuestran cariño y amor.

Es tanto el tiempo dedicado a los conflictos y a que mi pareja llegue al listón que le he puesto que no puedo tirar la toalla ahora, con todo lo que llevo conseguido. Con lo cual estas parejas perduran en el tiempo a pesar de sus conflictos, se resisten a cortar.

La persona que intenta imponer su perfil ideal al otro es el que más lucha y el que más tiene que perder. Cuando la relación se rompe van a aparecer en esta persona sentimientos de culpabilidad por haber querido cambiar al otro y sensación de pérdida de tiempo, puesto que cada uno es como es, ganar una batalla no es ganar la guerra con lo cual cada día tendré batallas que librar y la guerra nunca terminará a no ser que termine con la relación.

 

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