Belleza

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31 de octubre de 2011 • 09:25

La mujer más fea del mundo era mexicana

La mujer más fea del mundo podría ser sepultada en México.
Foto: Terra Networks México S.A. de C.V.

CIUDAD DE MÉXICO.- En el siglo XIX, la indígena sinaloense Julia Pastrana, 'la mujer más fea del mundo', se hizo famosa en los circos y ferias de Estados Unidos, Canadá y Europa.

Tenía una voz melodiosa y bailaba con gracia, pero el vello grueso y negro que le cubría el cuerpo y su mandíbula simiesca, hicieron creer a científicos como Darwin que en su 1.37 metros de estatura podía habitar el 'eslabón perdido'.

Julia Pastrana, la Indescriptible, llegó en 1857 a Londres precedida por el asombro que había despertado en las ferias de Estados Unidos y Canadá.

Arribó a Inglaterra junto a su empresario, y futuro marido, Theodore Lent. Para halagarlo, Pastrana se esforzaba en su papel de 'monstruo'. Cantaba con voz de mezzo-soprano, tocaba la guitarra y se refería con ligereza a la veintena de pretendientes que había desairado en América.

De gira por Moscú, el 20 de marzo de 1860 dio a luz un niño que heredó su enfermedad y murió a las 35 horas de nacido; ella falleció cinco días después del parto.

Lent ideó entonces una macabra forma de conservar su fuente de ingresos. Autorizó que los cuerpos de Pastrana y de su hijo fueran embalsamados, y después los exhibió durante más de una década en los principales circos europeos. Su explotación habría de prolongarse más de un siglo. Tras la muerte del empresario, su cuerpo pasó de un dueño a otro, hasta que en 1973 tuvo su última gran gira por Suecia.

El 24 de abril de 1997, el periódico Dagbladet publicó que existía una 'propietaria legítima' de Pastrana, avalada por la Asociación de Hospitales del Estado, una mujer noruega que deseaba enterrarla en México.

Un año antes, tras una serie de debates, el Ministerio de Educación, Investigación y Asuntos Eclesiásticos había establecido que el cuerpo de la indígena debía conservarse por razones de interés científico.

Laura Anderson Barbata llegó a Oslo en julio de 2005 con una beca de la Office for Contemporary Art Norway (OCA) y comenzó a hacer preguntas. 'Quería entender por qué mantenían a Julia en una especie de limbo', cuenta la artista mexicana. 'Ni era sujeto de investigación ni había sido enterrada'.

'Quiero que Julia regrese a casa físicamente, enterrarla, y también conceptualmente, en la memoria de la gente', dice la artista, quien prepara un espectáculo multidisciplinario sobre la vida de Pastrana.

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