Bienestar

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23 de enero de 2012 • 11:24

Elimina el estrés con un estilo de vida “slow”

Además de reflejarse en la alimentación y en la identidad de los pueblos, este estilo de vida se refleja en otros ámbitos del ser humano como el sexo, el trabajo, o la educación.
Foto: Getty Images
 

Ciudad de México, México.- En estos tiempos de prisa y estrés, hay quienes optan por volver a la calma y por darle a cada actividad el tiempo que requiere. Esta filosofía se llama movimiento "slow" y abarca ámbitos tan importantes de la vida como la comida, el sexo, el trabajo o la educación.

El origen

La apertura de un establecimiento de comida rápida de una multinacional estadounidense en la Plaza de España de Roma fue el inicio del movimiento "slow food" (comida lenta).

El periodista y gastrónomo Carlo Petrini vio en ello un peligroso ataque a la, saludable y tradicional, dieta mediterránea por lo que decidió emprender una lucha sin cuartel contra la comida basura. Una guerra cuerpo a cuerpo a la que se han sumado desde entonces millones de personas en todo el mundo.

Petrini extendió la máxima de que el placer "es antes que el beneficio, y los seres humanos antes que la oficina". Desde entonces, la filosofía de lo lento se ha difundido por todo el planeta.

Red "slow" internacional

El caracol camina sin prisa pero sin pausa, y por eso es el logotipo de las ciudades que han decidido optar por la comunidad "slow", claro que para ello deben cumplir algunos requisitos, por ejemplo tener menos de 50.000 habitantes.

El portal web www.cittaslow.org muestra cuáles son los países que comulgan con esta ideología y comunica al internauta con la página oficial de su país para que pueda conocer algo más sobre los pueblos "slow".

"Buscamos ciudadanos interesados en los viejos tiempos, ciudades con plazas, teatros, tiendas, cafeterías, hosterías, lugares santos, paisajes vírgenes, artesanos fascinantes, donde el hombre reconoce la importancia de la lenta sucesión de las estaciones, con el movimiento del buen producto casero que respeta el gusto y la salud y las tradiciones espontáneas...", explica el portal español de cittaslow.

El movimiento surgió en Europa y por eso muchos países de este continente están representados en la web, como Holanda, Alemania o Polonia, pero también hay otros como Corea del Sur o Estados Unidos. Los países de Latinoamérica aún no aparecen en la comunidad "cittaslow", pero algunos blogs, como el de "slowargentina", hablan de este movimiento y dicen cosas como esta: "El virus de la prisa es una epidemia mundial. Si lo has contraído, trata de curarte".

Además de reflejarse en la alimentación y en la identidad de los pueblos, este estilo de vida se refleja en otros ámbitos del ser humano como el sexo, el trabajo, o la educación.

Toda una vida sin prisas

"Como muestran encuestas anuales, la calidad del sexo en el mundo occidentalizado ha descendido, consecuencia directa de las largas jornadas laborales y del estrés acumulado", afirma la web www.movimientoslow.com, que propone hacer el amor pausadamente, ya que resulta "una experiencia muy profunda, aparte de placentera".

Ampliar el tiempo dedicado a la seducción y a los preliminares, o crear un escenario propicio con velas o hilo musical, son algunos de los consejos para desacelerar el acto amoroso.

El "slow work" apuesta por ralentizar la jornada laboral para mejorar la productividad de los empleados, así, www.movimientoslow.com argumenta que, "la sobrecarga de trabajo en el mundo occidental es la causa de algunos de los trastornos más preocupantes de la actualidad".

Algunas empresas punteras ya han tomado medidas para evitar este mal y han hecho que los trabajadores gestionen el tiempo a su gusto, que obtengan generosas vacaciones y que puedan gozar de un espacio con música en vivo, gimnasio o guardería para sus pequeños.

Los niños también son víctimas del frenético ritmo de vida de la sociedad actual y "viven presionados por la necesidad de convertirse en adultos antes de hora". Las actividades extraescolares, la televisión o internet contribuyen a ello.

"Ha quedado demostrado que una enseñanza más lenta, basada en aprender a pensar y a establecer conexiones, resulta mucho más positiva y efectiva que devorar información para luego vomitarla en un examen", se afirma el movimiento slow, que aboga por el descanso y el relax de los niños para que ordenen de forma estable y creativa sus ideas.

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