Bienestar

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15 de abril de 2012 • 06:02

Los beneficios de una caminata diaria

El período mínimo necesario para obtener efectos saludables es de diez minutos diarios.
Foto: Getty Images.
 

Caminar puede ser un buen ejercicio si se hace correctamente. Esta actividad es de intensidad moderada y accesible a casi todas las personas. Se puede hacer sin un equipo especial, solo o acompañado. Todo el mundo sabe cómo caminar: la caminata es segura y no hay que trasladarse a un lugar específico para practicarla. Además, se puede introducir en la vida cotidiana sin alterar las costumbres ni hábitos de las personas. 

Los beneficios
 
Según diversos estudios, realizar una caminata diaria de 30 minutos se traducen, a nivel corporal, en beneficios cardiovasculares, en una menor frecuencia de infartos de miocardio, diabetes del adulto, accidentes cerebrovasculares e hipertensión arterial.
 
La actividad física moderada ha mostrado beneficios también en la osteoporosis, la artritis, las caídas en los ancianos, y, aunque más modestos, tiene efectos sobre el peso y los lípidos. Además, es buena para la mente, ya que hay cierta evidencia de que el ejercicio moderado ayudaría en la depresión y en ciertos estados de ansiedad.
 
Para comenzar
 
El período mínimo necesario para obtener efectos saludables es de diez minutos diarios. Siguiendo el consejo general de “algo es mejor que nada” y “más es mejor que poco”, se puede empezar con períodos de 10 minutos cada día. El ritmo debe ser más rápido que el de caminar mirando el paisaje, con paso firme y regular, y que a la vez se pueda hablar sin que se corten las palabras.
 
Realizar tres períodos de 10 minutos podría ser un objetivo inicial, aunque conviene saber que la mayoría de los estudios que mostraron beneficios fueron hechos con 30 minutos seguidos. No hay que olvidar hacer ejercicios de estiramiento en forma periódica.
 
Unas pocas semanas bastan para mejorar los aspectos circulatorios y reducir la resistencia a la insulina, a la vez que se mejora la tonicidad. Para bajar de peso o mejorar el perfil de los lípidos se requieren algunos meses de actividad.
 
La conveniencia de beber líquido durante la caminata depende del tiempo dedicado a la misma y de las condiciones climáticas. En líneas generales hasta 30 minutos se podrían hacer sin necesidad de ingerir agua, salvo que se haga en pleno verano en las horas de mayor calor.
 
Un ejercicio para todas las edades
 
En principio no hay restricciones para ancianos ni enfermos; de hecho, los cardiólogos recomiendan caminar a los pacientes coronarios o que hayan tenido by-pass. La única salvedad es que en los ancianos hay que evaluar el balance, equilibro y si existen impedimentos de tipo ortopédico. Por ejemplo, si hay una artrosis de cadera importante, el hecho de caminar puede provocar dolor, por lo que habría que indicar otro tipo de ejercicio, como la bicicleta fija. En cuanto a los que tienen diabetes, enfermedades cardíacas o pulmonares deberían consultar con el médico antes de iniciar un programa de caminatas.
 
¡Cuidado! Se debe tener precaución ante la presencia de lesiones agudas en miembros inferiores y ciertos problemas ortopédicos como la artrosis de rodilla o la hernia de disco lumbar, y algunas personas que tienen pie diabético. Hasta que esos problemas no se solucionen podría ser mejor cambiar a otro tipo de ejercicio.
 
Asesoró: Dr. Guillermo Díaz Colodrero, Jefe del Servicio de Internación de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, especialista en Medicina del Deporte.

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