Mujer

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14 de septiembre de 2010 • 12:32

Cómo saber si aún amas a tu pareja

Lo que se hace cada día hay que hacerlo con alguien con quien nos sintamos bien. Extrañar a tu pareja cuando se está separado es un síntoma de estar enamorado.

Enamoramiento.
Foto: Getty Images / Terra Networks México S.A. de C.V.

Ciudad de México (México). ¿Cómo saber cuándo una relación ya no funciona o simplemente cuándo ha llegado el momento de cambiar algo? Racionalmente podemos dar muchas explicaciones, pero básicamente es porque nos sentimos mal.

El aprendizaje que tenemos de las emociones es tan escaso que, cuando éstas se manifiestan, o no les prestamos la atención que requieren, o las interpretamos al revés. Hemos oído con cierta frecuencia decir a algunas personas que para ellos amar y sufrir es todo uno, que el amor va ligado al dolor, que amar significa aguantar, y un sinfín de interpretaciones del amor que hacen que éste sea finalmente de muy poquita calidad, a veces incluso incómodo.

Entonces, ¿cómo saber si la relación con alguien va por buen camino? Sencillamente, porque nos sentimos bien. Sentirse bien no es el sustituto de la bola de cristal para adivinar el futuro y, por lo tanto, no quiere decir que vaya a ser una pareja para toda la vida, el alma gemela, o la persona ideal.

Lo que se hace cada día hay que hacerlo con alguien con quien nos sintamos bien. Extrañar a tu pareja cuando se está separado es un síntoma de estar enamorado.

CLAVES PARA RECONOCER EL AMOR

Algunas claves para saber que se está enamorado serían:

Sentirse bien cuando se está con la pareja. Se crea un clima de confianza y la persona se siente segura al lado del otro.

Tener deseos de compartir, de hacer actividades y cosas conjuntamente.

Tener ganas de conocer más profundamente a la otra persona: sus deseos, sus ilusiones y sus objetivos.

Tener ilusión, una proyección positiva hacia el futuro (puede ser en el mismo día, en semanas, en meses). Es lo que solemos identificar con sentirse vivo.

Extrañarse cuando se está separado (aviso: esto no justifica una interminable cadena de llamadas diarias o de control de la vida del otro).

Tener deseo físico, sexual, buscar el contacto de piel que es fundamental para la creación del vínculo entre dos personas.

AMAR Y QUERER

Es importante también distinguir entre estar enamorado y querer al otro. Se puede querer y no estar enamorado. Se puede estar enamorado y no saber querer. En pareja, especialmente cuando ésta ya se ha consolidado, ambos aspectos, querer (saber querer) y estar enamorado, son necesarios. Hacer que ese sentimiento vaya creciendo, introduciendo cambios a lo largo de la relación, para que no se produzca el aburrimiento o la falta de interés, es el proceso necesario para que una relación resulte duradera.

Estar enamorado, en principio, sería más el deseo, a veces casi exclusivamente sexual, de estar con el otro. Implica la necesidad de piel y de contacto íntimo. Esta sensación se puede mantener a lo largo del tiempo pero, en otras ocasiones, cuando el deseo sexual se ha satisfecho, uno suele pensar que se ha desenamorado y, en el fondo, no falta razón, pues ya no es preciso satisfacer una necesidad física.

Querer al otro significa haber tenido tiempo para conocerle, para valorarle, y para estimar si se trata de la persona con la que se quiere compartir el tiempo, el espacio y las ilusiones.

JUEGO LIMPIO

Para que el juego en la pareja sea limpio es preciso constatar que este sentimiento es recíproco y tener presente que hay que respetar la voluntad del otro. Una pareja es cosa de dos y muchas veces la necesidad propia hace que se olvide la voluntad ajena, de manera que cuando uno se siente enamorado, empieza a desplegar una serie de estrategias cuyo fin es gustarle al otro, pero no necesariamente quererle.

Si cuando se está enamorado se intenta conquistar o seducir a la otra persona, pero ésta no responde de manera acorde a lo que se quiere, no hay que forzar, perseguir, obsesionarse ni, mucho menos, dramatizar.

Por encima de todo, tiene que ser una partida agradable y divertida de jugar. Aprender, disfrutar y crecer con la experiencia dependerá de las habilidades personales, pero es sin duda la jugada que todo el mundo quiere que le toque.

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