Familia

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18 de octubre de 2011 • 13:29

Conoce algunas leyendas de fantasmas de Coyoacán

Leyendas de aparecidos que ocurren en Coyoacán.
Foto: Terra Networks México S.A. de C.V.
 

Ciudad de México (MÉXICO). Coyoacán es una de las delegaciones con mayor historia en el Distrito Federal, en particular este Día de Muertos y Halloween es el lugar ideal para recorrer en compañía de amigos o la familia.

Coyoacán tiene un particular encanto que hace que la gente quiera regresar a visitarlo. Cuando Cortés se estableció en esta zona tras la conquista de México, encontró que era una zona llena de riquezas, magia y misterio. Elementos que perduran hasta nuestros días.

Desde que llegan los primeros días de octubre, en Coyoacán se siente algo en el ambiente. El aire se inunda del olor a incienso y copal, preparando la llegada de las ánimas el 1 y 2 de noviembre.

El centro de Coyoacán es un sitio bullicioso, jamás aturde porque todo parece ir en perfecta sincronía: el canto de las aves, la risa de las personas, la música del cilindreo, entre otros.

Sin embargo, cuando uno se aleja del corazón de Coyoacán, es como si el tiempo se hubiera detenido. Encuentra a gentiles ancianos ávidos de contar las leyendas que ocurren en los empedrados callejones del lugar.

En el Barrio de Santa Catarina es donde se gestan el mayor número de relatos. En la plaza que lleva el mismo nombre, se dice que en las noches de otoño se ve a un monje cruzar de lado a lado el atrio de la iglesia. Y aunque se siga su trayecto con la mirada fija, jamás se percibe el lugar donde se pierde.

En esta misma zona se encuentra la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, cuyo lugar es visitado ciertas noches por una pequeña niña de cabello rubio y ensortijado. Quienes ahí trabajan la llaman cariñosamente 'La Muñeca', pues aseguran que su vestimenta es tan bella y elegante que la hace lucir como una auténtica pieza de porcelana. Lejos de temerle, la gente se ha acostumbrado a verla.

Se cuenta que la pequeña falleció debido a una grave enfermedad y murió dejando desolados a sus padres, quienes se mudaron del lugar. Sin embargo, ella permaneció ahí, en la casa en la que había sido tan feliz.

El Callejón del Aguacate ha sido escenario de un sinfín de historias. Por supuesto, no falta el necio que en un intento de ver asomar las lágrimas de la virgen que corona uno de los muros, saca un encendedor y prende fuego debajo de sus pies.

La gente que vive en este lugar es renuente a hablar sobre 'aparecidos', temiendo que la paz en la que viven se vea turbada por un tumulto de charlatanes y curiosos. Son quienes habitan en los alrededores quienes narran que una trágica historia de amor hizo al Callejón del Aguacate un lugar misterioso.

Cuentan que en la época colonial una pareja de jóvenes amantes ocultaban su amor a sus respectivas familias pues no les permitían casarse. Sostenían citas nocturnas en el callejón y siempre a espaldas de sus padres. Una noche fueron descubiertos y el joven fue enviado al extranjero.

Ella en su desesperación se quitó la vida y desde entonces vaga a lo largo del Callejón del Aguacate en espera del regreso de su novio.

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