
Ciudad de México, México.- Cuando una pareja decide ponerle fin a su matrimonio es muy importante que tengan presente que sus hijos no se pueden convertir en el centro de un ring de boxeo.
Para un hijo, el divorcio puede ser muy doloroso y estresante, pues no sólo puede sentir que pudo haber sido su culpa, sino que también las conductas, comportamientos y relaciones interpersonales pueden tambalear sobre la mesa.
Es ahí cuando los padres deben saber cómo lidiar con este proceso de la mejor forma posible para que sea menos doloroso y los hijos tengan claro que a pesar de que ya no van a ser pareja, siempre van a ser sus padres.
Según el psicólogo de la Universidad Javeriana, German Alberto Pardo, “A los hijos no hay que decirles más de lo que ellos quieren saber. Lo importante en estas situaciones es que los hijos tengan claridad con quién van a vivir y que sepan que tanto la mamá como el papá van a seguir existiendo permanentemente en sus vidas”.
Aunque lo más común es que el hijo se quede con la madre, es de vital importancia que los padres tengan claro que si son niños menores, la decisión de con quién se quedan debe correr por cuenta de los mismos papás, ya que los niños no tienen la capacidad mental suficiente para manejar y asimilar este tipo de situaciones.
Si se esta hablando de un hijo adolescente, a partir de los 13 años puede tomar la decisión de con quién va a vivir, dependiendo siempre y cuando de cuál de los dos padres pueda tener una mejor estabilidad tanto financiera como emocional.
Los conflictos se deben quedar a un lado
Ayudar a los hijos a vivir este duelo significa proporcionarles la mayor estabilidad posible, lo ideal es que la pareja sea consciente de que si el divorcio se va a tornar en una batalla legal, ellos no se deben convertir en las víctimas.
Es necesario que los padres a nivel legal entiendan, que aquel que tenga a cargo la custodia del hijo, es porque sabe que le puede ofrecer un buen lugar para que crezca, teniendo claro que no debe tomar decisiones unitarias. “Hay casos en los que los padres abusan de su autoridad para lastimar a la expareja por medio de los hijos”, afirmó Pardo.
Nunca involucren a los hijos en las peleas que puedan surgir a raíz del divorcio, y por ningún motivo dañen la imagen de la expareja frente a ellos por más rabia que sienta alguna de las dos partes.
Recuerden siempre, que de la formación en casa dependen muchas conductas de los hijos. Así que un divorcio o separación no tiene porqué ser una carga para ellos, sino al contrario, debe ofrecerles todo el amor y ayuda para que vivan su etapa, ya sea niñez o adolescencia, a plenitud.
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