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16 de octubre de 2012 • 23:39 • actualizado a las 00:58

Voto femenino en México cumple 59 años con nuevos retos

El voto femenino aún enfrenta nuevos retos de cara al 2013.
Foto: Notimex
  • Olivia O'Gam
 

El 6 de julio de 1958 México vivió un momento histórico al hacer realidad el voto de las mujeres en nuestro país. En adelante, el sufragio femenino quedaría evidenciado en las urnas

Ciudad de México, México.-  Hoy se cumplen 59 años del voto femenino en México. El decreto se dio a conocer un 17 de octubre pero de 1953 en el Diario Oficial de la Federación. La sociedad en general recibió este anuncio con amplias reservas.

La prensa nacional de aquellos años apenas tocaba el tema, ocupado en las grandes conmociones internacionales. Sin embargo, los denominados “moneros” se encargaban de expresar el sentir de una buena porción de la población. Sus trazos evidenciaban que una libertad de esta magnitud no podía predecirse hacia dónde se dirigiría.

El logro de 1953 fue precedido por una intensa lucha femenina a lo largo de todo el país. Uno de los primeros avances se dio en el sureste de México cuando en 1916 Chiapas, Tabasco y Yucatán reconocen la igualdad jurídica de la mujer para que pudiera votar y ser elegida en puestos públicos de representación popular.

También en Yucatán, pero en 1922, se reconoce el derecho de las mujeres a participar en elecciones municipales y estatales. Un año después, San Luis Potosí aprueba la ley que permite a las mujeres alfabetizadas participar en procesos electorales.

EL AVANCE FEMENINO

El México de 1953, era un país de tradiciones y ferviente apego católico, pero el anuncio del inminente voto femenino abrió nuevos caminos. Con las reservas de la época se inauguraron espacios dedicados a las mujeres que se ven reflejados en las columnas y artículos que tuvieron en los distintos periódicos nacionales.

Las secciones de protocolo, moda, cocina y belleza comenzaron a ganar espacio en los periódicos que antaño estaban eminentemente dedicados al sector masculino. Los temas que unos años se creía impensable ver en un diario de circulación nacional, ahora tenían un lugar importante en las publicaciones.

El 6 de julio de 1958 fue una fecha histórica para nuestro país. Mujeres de todas clases sociales salieron a emitir su voto en las elecciones presidenciales en las que resultó ganador Adolfo López Mateos con el 90.566 por ciento de los sufragios. Fue evidente que el voto femenino definió el resultado de aquellos comicios.

La historiadora Enriqueta Tuñón Pablos afirma que “otorgar los derechos políticos a las mujeres, atrajo a un mayor número de votantes y, de esta manera, el gobierno creó una plataforma de apoyo para la consolidación del sistema y la consolidación del naciente Partido Revolucionario Institucional”.

De esta forma, el PRI aumentó notablemente el número de sus afiliados. Para 1954, de los 3.5 millones de militantes, el 35 por ciento de los priístas eran mujeres. Para las elecciones de 1958,la incursión de la mujer en el sufragio fortaleció al régimen político.

EL MÉXICO DE HOY

Desde 1958 a la fecha se han creado espacios para impulsar reformas legislativas que garanticen los derechos humanos de las mujeres, así como normas que les permitan tener una participación política en condiciones de igualdad.

En este sentido destacan  las Comisiones de Equidad y Género en el Congreso de la Unión (1998) y el Instituto Nacional de las Mujeres (2001). Además de esto también sobresalen en 2006 la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y, en 2007, la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres.

Pese a todo, las mujeres aún deben luchar constantemente contra la discriminación y la violencia que sufren en su deseo de ejercer su legítimo derecho al voto. A este respecto, la investigadora Margarita Dalton señala: “las mujeres que buscan cargos políticos deben ser valientes porque las dificultades son muchas, y los golpes físicos y morales también. El proceso de democratización de la sociedad implica la mayor participación de las mujeres en los cargos políticos, pero la práctica de este proceso ha significado desgaste y riesgos para algunas de las mujeres líderes de sus municipios”.

La posición de las mujeres sigue siendo duramente cuestionada por líderes y caciques que consideran que el sexo masculino es más merecedor de los cargos de elección popular.

La investigadora Andrea de la Barrera Montppellier  refiere que “en los hechos las mujeres no pueden representar a sus comunidades. Todo ello en contraste con el hecho de que son más mujeres que hombres las registradas en el padrón electoral, en las listas nominales y quienes tienen en general un mayor promedio de participación electoral”.

Montppellier enfatiza que México vive un panorama en  el que prevalece la desigualdad sustantiva y la discriminación mantiene la obligación de México de contar con medidas especiales temporales para garantizar los derechos humanos de las mujeres.

 

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