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- Comienza de pie, con las piernas abiertas el ancho de la cadera y las rodillas relajadas. Cruza las manos, inhala y, al exhalar, estura los brazos arriba manteniendo los hombros lejos de las orejas y el pecho arriba. Repite varias veces para oxigenarte y estirar tu espalda. Puedes llevar las manos suavemente a un lado y al otro. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- En la posición anterior, pasa una pierna por detrás de la otra y estira toda la cadena muscular lateral. Repite al otro lado. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Coge el codo con la mano contraria y apoya la otra en la espalda para estirar el tríceps y los serratos. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Cruza las manos por detrás de la espalda, inhala y, al exhalar, tira de ellas estirando los brazos y abriendo el pecho. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- De pie y con apoyo, coge un pie para estirar el cuádriceps. Es un estiramiento fundamental si has estado de pie mucho tiempo, si corrido, has hecho sentadillas o cualquier actividad física que haya implicado las piernas. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Aprovecha cualquier escalón para estirar los gemelos, sobre todo si has llevado tacones todo el día, has corrido o has caminado descalzo por la playa. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Abre más las piernas, mete las puntas de los pies ligeramente hacia dentro y baja el tronco despacio. Coge tus bíceps y deja que la espalda y la cabeza caigan. En esta posición activas la circulación desde la cintura a la cabeza, por lo que resulta muy relajante. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Gira a un lado, coge la pierna y estira tu costado. Si es necesario, flexiona un poco las rodillas para facilitar la posición, lo estiramientos nunca deben doler. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- En esta posición puedes estirar los aductores. Abre las piernas, dirige los pies y las rodillas hacia fuera e intenta apoyar los antebrazos para hacer el estiramiento con la ayuda del peso de tu propio cuerpo. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Sentada y con las piernas cruzadas, apoya la mano o el antebrazo y estira el costado girando bien el torso y manteniendo el hombro en su sitio. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Pasa una pierna por encima de la otra sin levantar la cadera del suelo. Gira el tronco, mete, mete el brazo contrario a modo de palanca, estira bien la espalda, inhala, exhala y gira un poco más. En esta torsión no sólo estiras los glúteos sino que le proporcionas flexibilidad a la espalda y un masaje interno a tu abdomen. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Pasa una pierna por delante de la otra, apoya las manos bajo los hombros, inhala y, al exhalar, empuja la cadera hacia arriba estirando el flexor de la cadera y dándole movilidad. Abre el pecho, aleja los hombros de las orejas y, si no te mareas, mira hacia atrás. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Apoya una mano bajo el hombro, estira la pierna contraria con el pie apoya y estira todo tu cuerpo desde la cadera mirando hacia abajo. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Estira las piernas, cógelas y mantén la espalda recta, con el pecho arriba y los hombros abajo. En esta posición estirarás la musculatura posterior de las piernas y la parte baja de la espalda, además de corregir la postura. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- En la posición de la diosa puedes estirar los aductores, abrir las caderas y corregir tu postura si mantienes la espalda recta, el pecho arriba y los hombros hacia abajo. Baja un poco más con cada exhalación. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Pasa una mano por detrás y con la otra gira suavemente la cabeza a un lado para estirar el cuello. Mantén los hombros relajados. Si giras la cabeza hacia el hombro estirarás el trapecio. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Lleva las dos manos a la nuca, inhala y, al exhalar, tira suavemente de la cabeza hacia abajo y hacia los lados para estirar las cervicales. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- A cuatro patitas, con las rodillas bajo la cadera y las manos bajo los hombros, pasa un brazo por dentro y apoya el hombro y la cabeza. Además de ser una torsión, supone un estiramiento muy suave para la espalda. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Túmbate boca arriba, lleva una rodilla al pecho, inhala y, al exhalar, gírala a un lado y mira al contrario. Estarás en torsión y estirando la parte baja de la espalda y el glúteo. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
- Puedes terminar tu sesión de estiramientos con cinco minutos de meditación. Mantén la espalda recta, las manos sobre las rodillas, cuenta tus respiraciones hasta llegar hasta diez y vuelve a empezar. Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme
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Comienza de pie, con las piernas abiertas el ancho de la cadera y las rodillas relajadas. Cruza las manos, inhala y, al exhalar, estura los brazos arriba manteniendo los hombros lejos de las orejas y el pecho arriba. Repite varias veces para oxigenarte y estirar tu espalda. Puedes llevar las manos suavemente a un lado y al otro.
Foto: Alberto Alfageme / Alberto Alfageme

