Vida Sana

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30 de septiembre de 2012 • 08:32 • actualizado el 01 de octubre de 2012 a las 17:01

Ortorexia, obsesión por comer sano con efectos adversos

Esta conducta afecta en mayor medida a mujeres jóvenes, quienes muestran signos de ansiedad u "obsesión por una buena alimentación".
Foto: Agencia ID
 

Para un paciente con diabetes, "comer sano" se traduce en el control de sus niveles de glucosa en sangre, lo cual resulta muy favorable. No obstante, la preocupación excesiva por comer "de manera saludable" también puede convertirse en un grave trastorno alimenticio llamado ortorexia, en el que se tiende a eliminar diversos nutrientes indispensables al grado de padecer un problema de desnutrición, con consecuencias desfavorables.

 
La doctora Graciela Espirito Alarcón, especialista en medicina alternativa, explica que aunque llevar a cabo una buena alimentación pareciera lo ideal, incluso para aquellas personas con diabetes, hipertensión o problemas en el corazón, entre otras afecciones.
 
"El problema de la ortorexia y sus consecuencias persistiría al obsesionarse por consumir lo que creen saludable. Quienes caen en este trastorno obsesivo-compulsivo se preocupan exageradamente por la 'calidad' de los alimentos, a diferencia de la cantidad y el placer por disfrutarlos", expone.
 
Asimismo, señala que esta conducta afecta en mayor medida a mujeres jóvenes, quienes muestran signos de ansiedad u "obsesión por una buena alimentación" y destinan más tiempo del necesario para decidir qué comer, pues buscan sólo alimentos orgánicos, libres de conservadores y colorantes artificiales.
 
Las consecuencias, refiere, podrían ser severas porque dejan de consumir alimentos que consideran poco saludables, por lo que desechan ciertos contenidos nutrimentales que son importantes para mantener una dieta equilibrada y llegan a padecer desnutrición, incluso hasta fallecer.
 
Espirito Alarcón detalla que en primera instancia suelen bajar de peso debido a la falta de nutrientes y también consiguen alterarse los procesos biológicos, mientras que las grasas y el colesterol desisten de cumplir su función dentro del organismo.
 
"El colesterol, por ejemplo, ayuda a sintetizar o fabricar algunas hormonas sexuales, es necesario para la digestión de las grasas e interviene en la formación de ácidos biliares y de la vitamina D, además favorece en el buen funcionamiento del hígado", menciona la cirujana.
 
De igual manera resultan indispensables las grasas y los carbohidratos porque son fuentes de energía para mantener el cuerpo activo. Sin embargo, "también recae en el aspecto psicológico porque los involucrados están renuentes a ir a convivios al saber que no encontrarán comida saludable y, con ello, prefieren aislarse", añade la experta.
 
Indica que los pacientes con diabetes melitus deben "disminuir" su consumo de carbohidratos y optar por consumir frutas y verduras que proporcionan vitaminas y minerales, así como por grasas de buena calidad, como aceites de tipo vegetal que se obtienen de algunas semillas o plantas (olivo, aguacate, almendras y nueces) además de consumir alimentos ricos en omegas.
 
La especialista recomienda a la población en general asistir con un profesional de la salud para valorar su situación nutricional, en tanto que para quienes viven con diabetes deben establecer una buena alimentación, ejercicio y tratamiento farmacológico, claves para mejorar la calidad de vida.
 
Agencia ID Terra